Nuestra amiga gallega del blog Maruxaina y su mochila nos ha nominado a esta especie de cadena entre bloggers donde tenemos que contar «9 cosas que no sé hacer» (yo añado que me avergüenzo de ello). Pues bien, hoy habló sin tapujos de mis cosas inútiles (que realmente son más de 9, ¡buff! Menos mal que la lista está limitada). Ahí van:

9 cosas que no sé hacer

1. Evitar ponerme nerviosa cuando hay turbulencias en un avión

No lo puedo evitar, cuando en mitad de un vuelo empieza a haber turbulencias monto la marimorena. Me empiezan a sudar las manos y se me pone un nudo en el estómago increíble. ¡Lo paso fatal! También reconozco que no me mola mucho el momento del despegue. Mi terapia para tratar este mal de altura siempre es pensar «todo sea por lo bien que me lo voy a pasar en…».

2. Comer un helado sin mancharme

Soy una inútil. Siempre me mancho a la hora de comer así que imagínate comiéndome un helado. ¿Debería coger prestado el babero a mis sobrinos?. Esta es la única razón por la que no suelo comer muchos helados en verano. Si al final acabo rendida ante el helado de stracciatella (mi preferido) tiene que ser en tarrina, por supuesto.

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Así acabo yo cuando me como un helado (más o menos)

3. Cagarme por la pata abajo en una atracción de feria ambulante

Otra de las cosas en las que lo paso fatal son las atracciones de feria ambulante. No me dan nada de seguridad. Me acojono muchísimo al pensar que es algo que acaban de montar hace nada y que van a volver a desmontar de nuevo en unos días. La verdad es que yo sola me monto una paranoia que cada vez va creciendo más y más. Por lo que al final, ya no me suelo montar en nada en las ferias.

4. Ser puntual

Después de que mis amigos descubriesen que soy realmente impuntual, decidieron quedar conmigo a base de «dame un toque cuando salgas de casa y así voy bajando». Alguna vez también me han dejado tirada por pesada (si me estáis leyendo sé que os acabáis de reír un poco ¿eh?). Lo peor de todo es que Juanra es incluso peor que yo, definitivamente «Dios les cría y ellos se juntan».

5. Dormir con algún rayo de luz entrando por la ventana

Igual es más bien una manía mía, pero no puedo dormir si me entra el más mínimo rayo de luz en la habitación. Lo he probado todo (incluso contar ovejitas) y no soy capaz. Eso sí, si estoy de viaje y no hay persianas en el hostel soy capaz de meter la cabeza hasta debajo de la almohada, por viajar hago lo que sea.

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6. Estar callada sin hablar durante un determinado tiempo

Lo reconozco, soy muy charlatana (hablo por los codos). Mi gran pesadilla es volar en un vuelo internacional de esos de la muerte (de más de 10 horas) sola. ¿Os podéis imaginar la chapa que podría dar al pobre señor o señora que esté al lado mío? Ahora imaginaros ese mismo vuelo sola y con turbulencias. ¡¡Oh nooo!! También digo que siempre tiene que haber una primera vez ¿no? No descarto intentar superar este punto en breve.

7. Vivir sin mi móvil

La historia de mi vida comienza con un «Érase una vez una niña a un móvil pegada…«. Soy adicta a hablar (cómo no) por el móvil, y ahora adicta a las redes sociales. Si me mandas un whatsapp y no contesto es que algo muy grave me está pasando. Soy de las que siempre aparece «online» en el whatsapp.

8. Estar más de dos semanas sin comer sushi

Os desvelo una de mis adicciones confesas. Soy adicta al sushi. Si me preguntas a dónde vamos a cenar ya sabes lo que voy a contestar. Si me pides recomendación acerca de cuáles son mis restaurantes favoritos ya sabes la respuesta: algún restaurante japonés en algún lugar del mundo. Confieso que alguna vez he llegado incluso a desayunarlo.

9. Montar en bici

Y ahora es el momento de confesar el que era mi secreto mejor guardado. Lo he dejado para el final por si te aburrías con mis historias y abandonabas, pero si todavía sigues ahí (por cierto, ¡gracias!) te voy a confesar la cosa más vergonzosa de mi vida: no sé montar en bici. ¿Ves esta foto en la que salgo alegremente en una bici?

Burdeos en bici

Estoy en plan «ahora mismo voy a sacar la bici de aquí y me voy a poner a pedalear como loca». ¡Pues es todo postureo! No sé montar en bici, lo he intentado varias veces en los últimos años y soy realmente incapaz. Dicen que si no aprendes desde pequeño es difícil mantener el equilibrio (a mi no me parece difícil, me parece imposible). Muchos de mis amigos se acaban de enterar de mi gran secreto leyendo esto (por favor, no dejéis de ser mis amigos. Por cierto ¿cuando vamos a Amsterdam? 😉 ).

Pues bien, después de haberme mojado contando estos secretos ahora me toca nominar a otros 3 bloggers que espero que también oculten cosas tan ridículas como las mías. Mis tres nominados son: mi primera amiga en el mundo de blogueril y maja donde las haya, Rebeca de Viajeros3.0; la divertidísima Laura de Meridiano180; y mis mochilocos preferidos Leti y Rober de Mochileando por el mundo. Venga, contadnos vuestros secretos más vergonzosos, ¡seguro que nos reímos un poco!

Con cariño,

Regi.

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